jueves, 27 de octubre de 2011

¿Qué pasa cuando morimos?

Más de una vez os habréis planteado esta pregunta. ¿Esta pregunta puede entenderse por ¿qué hay después de la muerte? ¿A dónde vamos? ¿Qué pasa con nosotros?
“Filosofar es aprender a morir” (Platón).
Lo que todos entendemos como muerte es el hecho biológico, la parada del corazón, lo que lleva a nuestro cuerpo a dejar de funcionar, también se puede entender como hecho sociocultural según la cultura y la sociedad y como un hecho personal. Como hecho personal basándose en el proceso de vivir. La vida no deja de ser un camino, y la muerte es el fin de ese camino lo que nos hace preocuparnos e incluso temerla.
A lo largo de la historia, muchas personas y entre ellas varios filósofos han tratado de buscarle un porqué a este hecho, algún motivo.

 Según las religiones también hay diferentes creencias. La religión católica cree que el alma de la persona resucita y si está libre de pecados irá al cielo, del que habla como un paraíso en el que las personas se encontrarán con todos sus seres queridos ya fallecidos y con Dios, mientras que los pecadores irán al infierno, relacionándolo con el color rojo y el fuego. En cambio las religiones hindúes piensan que existe otra nueva vida, creen en la reencarnación que se basa en el alma de la persona en otro cuerpo diferente, en muchos casos animales.

En mi opinión, después de conocer toda esta información no sé bien que respuesta dar a esta pregunta. Simplemente pienso que, como hecho biológico, esto tiene que pasar. El ser humano, por muy perfecto que parezca en cuanto a su anatomía no puede durar para siempre ya que poco a poco se debilita, pero me gusta pensar que aunque científicamente haya muerto, hay algo de cada persona que va a quedar por siempre, como el alma, los recuerdos. Porqué nadie quiere morirse, pero eso no es algo que podamos elegir, ¿o acaso alguien nos preguntó si queríamos nacer?  La muerte no deja de ser una lección, el final de la vida, de nuestro camino, ¿y después? Yo pienso que después no hay nada, que cada uno ya ha llevado a cabo su pequeña misión y ahora es a otra persona a la que le toca vivir.

“Mientras que una bujía que se consume lentamente, movida por el viento del tiempo, oscila entre la oscuridad y la claridad que se reanima, el temblor de otra bujía que está a punto de extinguirse parece que en ocasiones esparce un poco más de luz que la de aquella otra que se va consumiendo tranquilamente.” H.G.Gadamer: “La muerte como problema”.